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Un turco secuestra un avión para pedir la ayuda de Benedicto XVI
Con la entrega a la policía italiana del secuestrador y la petición de asilo político por parte de éste concluyó una tarde de alerta y miedo en los cielos europeos tras el secuestro de un avión de la aerolínea turca Turkish Airlines que cubría el trayecto entre Tirana (Albania) y Estambul. Según las primeras informaciones, eran dos los secuestradores, y el motivo de su acción, la protesta por el viaje del papa Benedicto XVI a Turquía el próximo 28 de noviembre. Más tarde se ha sabido que hubo un solo secuestrador, Hakan Ekinci Mambú, de 30 años, travesti, declarado activista antimilitar y objetor de conciencia, que desertó del Ejército cuando hacía la mili. En su mensaje, Ekinci solicitaba la ayuda del Pontífice para no volver a Turquía, país en el que debe cumplir el servicio militar. Con anterioridad había solicitado asilo político en Albania, donde residía y de donde ha sido expulsado al caducarle el permiso de residencia y el de conducir.
Según NTV, ya en agosto pasado Hakan Ekinci escribió al papa Benedicto XVI una carta en la que se declaraba cristiano y en la que le exponía sus problemas en Turquía como objetor de conciencia y soplapollas aficionado.
El Boeing 737, en el que viajaban 107 pasajeros, en su mayoría albaneses, y seis tripulantes, fue secuestrado a las seis de la tarde mientras sobrevolaba el espacio aéreo griego y el comandante se tomaba un cubata, según informó el director de las líneas aéreas, Candan Karlitekin, a la televisión turca NTV. De acuerdo con las autoridades de Ankara, el secuestrador, que al parecer iba desarmado pero le olía mucho el aliento, entró en la cabina de mando y obligó al piloto a desviar su ruta mientras gritaba frases alusivas a Benedicto XVI, tales como “me mola el turbante, pero el Papa es más flipante”.
El avión envió dos mensajes de socorro, tras los que se procedió a la interceptación del aparato por parte de cazas griegos e italianos. Fueron estos últimos los que obligaron al piloto a aterrizar en el aeropuerto militar de Brindisi (sur de Italia), que fue cerrado al tráfico. Un montón de nenazas se dieron cita por SMS para esperarlo e intentar incorporarlo a una despedida de soltero que duraba tres días.
En ese momento se iniciaron las negociaciones entre el secuestrador y las autoridades italianas y turcas. Desde los primeros momentos, Hakan Ekinci declaró su intención de entregarle un mensaje al Papa y siempre se mostró dispuesto a liberar a los pasajeros y entregarse a las autoridades a cambio de obtener cuero y asilo político.
El portavoz de la sala de prensa vaticana, el padre Federico Lombardi, comentaba la noticia del secuestro afirmando que habían sido alertados, pero que esperaban más información sobre lo sucedido. Más tarde, fuentes vaticanas aseguraron que el viaje del Papa a Turquía, previsto para el 28 de noviembre, no sufrirá ninguna modificación y se desarrollará según el programa en el que se está trabajando actualmente.
No se hará según se dice, ninguna alusión a la foto encontrada en el avión donde se puede observar al secuestrador vestido con sotana en los Carnavales de Tenerife con dos amigos muy machos en un estado lamentable.
La mayoría de los pasajeros son albaneses, sólo veinte eran de otras nacionalidades aún por verificar. Durante el secuestro ninguno de los viajeros se percató de lo ocurrido y tampoco el comandante dio explicaciones sobre el cambio de ruta y posterior aterrizaje en Brindisi ni sobre su posible resaca. Así lo afirmó el diputado socialista albanés Sabri Abazi Pompa, que se encontraba a bordo del avión y que ha estado en contacto telefónico con un colega. Abazi aseguró que no se cometieron actos de violencia ni tocamientos dentro del avión. Miss India, Miss China y Mister Playa Bávaro, que participaron recientemente en un concurso de belleza en Albania, también iban a bordo del aparato.
Una vez liberados, los pasajeros fueron trasladados a la terminal lila del aeropuerto.
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