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| A MI MADRE Por los campos azules caminaba mi madre transparente y diáfana como tarde de abril. Al rasgarse una nube la vi cual una diosa, mas bella que la aurora mas bella que la flor. Sus ojos al mirarme irradiaban dulzura, y me tendió sus brazos con infinita ternura. No pude contenerme, la llame suplicante: Madre, madre, -le dije- ! Mi madrecita amante...! Los sollozos me ahogaban, de mis ojos las lágrimas por mi cara corrían y la tierra reseca, humedecían. "No llores, hija mía - oí que me decía- No llores, hija mía, turbas mi corazón" Vi por un instante nublarse su semblante y tuve mucho miedo verla desaparecer. ! Oh, madre, madre santa ! no quiero verte triste, lo único que quiero es irme allá con vos. Pues, sé que son las madres, amor de los amores, los ángeles custodios y el corazón de Dios. Autor: Edda Aguilera de Arce | Puntuación: 8.62 Puntuar poema Envia a un amigo |
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