LA BEATA AQUEJADA DE PICORES Se dice que acudió al confesionario una asidua beata preocupada por cierta comezón inusitada que habíale quitado el sueño diario.
El cura, con rigor preconciliario, preguntóle: "¿Qué tienes descarriada? ¿Qué pena te acongoja, so pasmada, que no puedas curar con un rosario?"
"¡Ay, padre!, es que siento unos calores que me suben y bajan por el pecho y no hay polvos que calmen mis picores."
Su edad, pregunta el cura y, a despecho: "Noventa -dice ella- soy la Encarna." "Pues... ¡Jódete, hija mía, que eso es sarna!"
Autor: R.Redoli | Puntuación: 4.50
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