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| INCITACIÓN En el muro quedaron los tatuajes del juego, el tiempo me conmina pero no me doblego, siento a pesar de todo brutal desasosiego y el código de agobios lo dejo para luego. Antes de que el crepúsculo en noche se convierta, y se duerma la calle y se entorne la puerta a solas con mi pobre madurez inexperta, quiero que mi demanda se encuentre con tu oferta. No es bueno que la astucia me busque a la deriva como si el amor fuera sólo una tentativa y ya que ahora asombras a mi alma votiva, confío en que asombrado tu cuerpo me reciba. Nos consta que el presente es breve y es impuro,, pero cuando los torsos celebren su conjuro y llamen nuestros ojos cual brasas en lo oscuro, sólo entonces sabremos cómo será el futuro. Aspiro a que tu suerte de nuevo me rescate del frío y de la sombra..... del tedio y el combate, la gloria nos espera sola en su escaparate mientras tú y yo probamos la sal y el disparate. Sola en su desafío nos espera la gloria y con su habilidad veterana y suasoria entre nosotros borra la línea divisoria y nuestros pies se buscan para empezar la historia. Autor: Mario Benedetti | Puntuación: 5.00 Puntuar poema Envia a un amigo |
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