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| CUANDO INFELIZ, POSTRADO POR EL HOMBRE... Cuando, infeliz, postrado por el hombre y la suerte, en mi triste destierro lloro a solas conmigo, y agito al sordo cielo mi grito vano y fuerte, y, volviendo a mirarme, mi destino maldigo, y sueño ser como otro más rico en esperanza, tener su mismo aspecto, gozar sus compañías, y envidio el arte de éste, del otro la pujanza, hastiado aún de aquello que me daba alegrías; si en estos pensamientos mi desprecio me espanta, pienso en ti felizmente, y entonces mi consuelo como una alondra a orillas del día se levanta del mundo oscuro, y canta a las puertas del cielo. Tal riqueza me ofreces, dulce amor recordado, que desdeño cambiar con los reyes mi estado. Autor: William Shakespeare | Puntuación: 5.00 Puntuar poema Envia a un amigo |
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