Perfil Público de adrian99prat
Adrian Garcia
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Día 1.08
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Semana 1.08
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Mes 11.60
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Año 1
Seguidor
0
Seguidos
He estado en muchos psiquiátricos encerrado,
y de mi siempre han dudado.
Soy una persona imprevisible
que le tiene miedo a la vida,
no te preocupes por la muerte,
ella es mi hermana, ella siempre gana.
Mi mejor amiga se suicidó
y mi vida se paró.
Me gustaba su cara y su andar, no es por fardar
No tengo amigos, juego solo
voy perdiendo la partida pero no tengo miedo.
No soy un puñetero genio pero un deseo te concedo.
Me paso todo el día escuchando música,
para no hacer caso a los demonios de mi cabeza.
No soy creyente pero por mí reza,
soy un ser de rareza incomprensible,
muy inocente y sensible.
La última noche que la vi con vida lloraba,
una sonrisa en su cara buscaba.
Recuerdo como si fuera ayer su sonrisa.
He estado demasiadas veces al límite de la vida.
Lo único que quiero es reunirme con ella,
y decirle lo que no pude decirle en vida.
La quería joder, ojalá habérselo dicho.
He estado 4 veces en coma,
y lo que digo no es broma.
Estoy harto de esta vida,
estoy muerto en vida.
Me obligan a tomar pastillas,
para seguir en esta vida.
He llegado a un punto en el que me da igual vivir o morir,
simplemente me dejo fluir.
Dime, ¿si intento suicidarme me detendrías?
¿Escucharías todas mis desgracias?
Sé que no tengo remedio,
eso dalo por hecho.
Sólo soy un tío,
tatuado y deprimido.
He perdido demasiado
para lo poco que he jugado.
Estoy anulado completamente de cuerpo y mente,
espero que mi viaje sea leve.
Sin dolor y sin sufrir
quiero morir.
Adrián García Franco
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
LUZ
Si por fin ves la luz al final del túnel, ten cuidado no vaya a ser un tren acercándose a toda pastilla.
La inteligencia busca y el corazón encuentra.
George Sand
EL PESO
Es esta condenada
impotencia.
Esta ausencia
hasta de rabia.
Este peso.
Sí, este peso:
como un frasco
de aspirinas
en un estómago
vacío.
Roger Wolfe
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
LUZ
Si por fin ves la luz al final del túnel, ten cuidado no vaya a ser un tren acercándose a toda pastilla.
La inteligencia busca y el corazón encuentra.
George Sand
EL PESO
Es esta condenada
impotencia.
Esta ausencia
hasta de rabia.
Este peso.
Sí, este peso:
como un frasco
de aspirinas
en un estómago
vacío.
Roger Wolfe
