Perfil Público de alyparca
Alfonso J Paredes
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« Las alas de una mariposa
son coloridas, en algunos casos
, y, en otros, son libros abiertos
que se revelan ante los mágicos».
.
Absorto, con la mirada clavada en una esquina, un dibujo mental de códigos de colores, mientras se escuchaban insultos hirientes en oídos atentos, pero que, en sus orejas de soplillo, se colaban hasta un saco sin fondo, donde nadie alcanzaba a asir ningún objeto. Llegaba incluso a no sentir el chapoteo de los escupitajos en su piel, ni el viento que producían al ser lanzados. Sus pantalones cortos de cuadros y su camisa azul marino, le daban un aspecto de orate, niño anormalmente constituido.
La chillería en su clase era devastadoramente insoportable para un adulto, sin embargo, en su mundo mágico el silencio le profería una paz que nadie más podía detectar. Su hermano trataba por todos los medios posibles que, aquella marabunta de malvados enanos sin conocimiento de sus actos, no le hicieran más daño que el que pudiera percibir.
De fondo se podía oír:
«Haré con la flor del jazmín
una olorosa biznaga,
con flores de mi jardín
para venderlas por las calles de Málaga».
Estaba en otro mundo, un mundo real, puro, sincero y sin remilgos, como las alas de una mariposa que absorbe el néctar de un jazmín e infiere un perfume colorido en su aleteo. Lejos del ruido superficial. Así percibía su hermano el autista.
.
Alfonso J. Paredes
Alas de mariposa ©
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
VENTILADOR
Un hombre le dice al ginecólogo:
- Doctor, ¿qué es eso de que mi hija tiene un ventilador en los ovarios?
- No señor, lo que digo es que a su hija se la han ventilado uno o varios.
Recompensar la injuria con la indiferencia y el beneficio con la gratitud: he aquí lo justo. Confucio.
Poly
LA PERCEPCIÓN DE UN OBJETO CUESTA
La percepción de un objeto cuesta
precisamente la pérdida del objeto
La percepción en sí es una ganancia
que responde a su precio.
El objeto absoluto es nulo
la percepción lo hace excelente
y luego reconviene a la perfección
que lo sitúa tan lejos.
Emily Dickinson
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
VENTILADOR
Un hombre le dice al ginecólogo:
- Doctor, ¿qué es eso de que mi hija tiene un ventilador en los ovarios?
- No señor, lo que digo es que a su hija se la han ventilado uno o varios.
Recompensar la injuria con la indiferencia y el beneficio con la gratitud: he aquí lo justo. Confucio.
Poly
LA PERCEPCIÓN DE UN OBJETO CUESTA
La percepción de un objeto cuesta
precisamente la pérdida del objeto
La percepción en sí es una ganancia
que responde a su precio.
El objeto absoluto es nulo
la percepción lo hace excelente
y luego reconviene a la perfección
que lo sitúa tan lejos.
Emily Dickinson
