Perfil Público de bryan
Bryan Rivera
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Puntos
Día 1.18
Puntos
Semana 1.18
Puntos
Mes 34.08
Puntos
Año 4
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0
Seguidos
Como la flor para la abeja.
El néctar al picaflor.
Mi guitarra, mi adición.
Letra de mi canción.
Tinta para el papel.
Goma para el carbón.
Mi respirar, mi latir.
El ritmo a mi corazón.
Recorriendo tus caminos.
Tocando mi cajón.
Imaginando a cada paso,
El camino a la pasión.
Tu piel para mis manos.
Mis sueños tu olor.
Tus labios para los mios.
Mi amor para tu amor.
Tus abrazos mi sonrisa.
Tus caricias debilidad.
Tu mirada mi viaje.
Mi viaje a la inmunidad.
Atrapada en el dolor que una vez el amor causo.
Viviendo del recuerdo de lo que una vez fue.
Encerrada en el ayer y dejando pasar el mañana.
Y sin poder liberarte del lazo que te tiene atada.
Con una soga en el cuello y una caída al vacío.
Si la corto me muero y si la dejo me asfixio.
El miedo a la muerte y a la vida tal cual es.
Un miedo que ciega como la carnada a un pez.
En tus manos unas tijeras, y si no fuera por el miedo vieras.
Que si la cortas en libertad vivieras.
Es una caida a un vacío imaginario.
Creada por las marcas que el dolor ha dejado.
Pero la vida sigue y el pasado al pasado.
Asi que corta la soga y ven a vivir feliz a mi lado.
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
LUZ
Si por fin ves la luz al final del túnel, ten cuidado no vaya a ser un tren acercándose a toda pastilla.
La inteligencia busca y el corazón encuentra.
George Sand
EL PESO
Es esta condenada
impotencia.
Esta ausencia
hasta de rabia.
Este peso.
Sí, este peso:
como un frasco
de aspirinas
en un estómago
vacío.
Roger Wolfe
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
LUZ
Si por fin ves la luz al final del túnel, ten cuidado no vaya a ser un tren acercándose a toda pastilla.
La inteligencia busca y el corazón encuentra.
George Sand
EL PESO
Es esta condenada
impotencia.
Esta ausencia
hasta de rabia.
Este peso.
Sí, este peso:
como un frasco
de aspirinas
en un estómago
vacío.
Roger Wolfe
