Perfil Público de bymodex
antonio rodriguez
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Existe, en alguna parte, un pasillo oscuro e intangible que recorre los rincones donde reina el polvo,
las aceras donde aún queda sangre derramada de los valientes.
Sangre divina,
sangre de miel,
recorriendo escombros y transportando fusiones de tristeza tranquila
y euforia mal gestionada.
Capaz de transferir sentimientos delirantes al fondo de la conciencia,
sentimientos corruptos.
Presagios infinitos,
lágrimas de marfil
¿Dónde queda la paz en el subconsciente?
Busco lenguas de azúcar glaseado,
ojos de eucalipto,
llaves al portal de la alegría.
Con el tiempo,
los sentimientos desaparecen en una tormenta de arena desesperada en mitad de la noche y el silencio se manifiesta dejando las puertas abiertas al dolor, a la codicia de las bestias nocturnas.
Engullendo el espacio,
arrancando delicadamente las paredes que forman el habitáculo transformándolo así en esporas invisibles de soledad.
Encarcelado en extensas emociones.
El reino de la miseria a mis pies.
Pocas veces he conocido sosiego.
Pocas veces he conocido amor.
Habitáculo de mármol,
habitáculo de Dios.
La oscuridad es el ser,
dios está ausente durante la eternidad,
siguen llorando los pobres y los afortunados,
el control está dormido.
Siempre podemos encontrar rosas
en el camino de la muerte,
el camino gélido,
el camino de dios,
no existe temperamento,
solo instinto.
Aún se distinguen pájaros tristes
con las alas rotas,
deambulando,
caminando.
Aún se distinguen océanos de sangre,
locos depresivos,
putas atrapadas.
Solo los cobardes creen en el control,
en dios,
nada es permanente,
nada es inevitable,
sé ausente.
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
- Pues yo trabajo en el Pentágono.
- Querrás decir en el polígono...
- Bueno, más o menos...
¡ Tan bello era su cuerpo,... que la luz de su silueta, se volvía cristalina como el mar !
Mayte Rueda Suarez
Primero tintinearon los vasos,
luego nosotros, a dos voces,
pero nada se hizo añicos.
Günter Grass
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
- Pues yo trabajo en el Pentágono.
- Querrás decir en el polígono...
- Bueno, más o menos...
¡ Tan bello era su cuerpo,... que la luz de su silueta, se volvía cristalina como el mar !
Mayte Rueda Suarez
Primero tintinearon los vasos,
luego nosotros, a dos voces,
pero nada se hizo añicos.
Günter Grass
