Perfil Público de danteverne
Dante Verne
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Día 193.86
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Semana 224.34
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Año 10
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Dejadme que brinde hoy por los atrapasueños,
por los delirios que resplandecen en los ojos de las lechuzas,
por la raíz del dolor
y los años roncos que me partieron por la cintura.
Por los decibelios que encontraron cobijo en mis huesos,
por la tristeza azul de tus ojos y la sonrisa permanente en las venas,
por el viento famélico que me tortura por las noches,
por los momentos revestidos de deseo,
por las ojeras que me trajo noviembre
y por los destellos de plata y ocre de enero.
Por las esclusas que debo pasar para verte,
por los relámpagos en mi sangre que como luces de neón
siempre suben la montaña en busca del trueno.
Por tu padre, por tu madre, por tus hermanos y por tus hijos,
por todos los ríos, por todos los desafíos,
por todos los desniveles del mundo entero,
por todo el calor consumido y por el frío.
Por las horas que se acaban y por las que nunca llegaron,
por las que nacen sin que sepamos por qué ni cuando,
por los que siembran cielos azules en grises cielos,
por las dudas, por las certezas,
por el amor que nos une,
por las humildes grandezas que después de años
nos siguen acompañando en nuestro camino.
Por todos los sueños que desearíamos ver cumplidos,
por las bienvenidas, por las despedidas,
por los daños, por las heridas que escuecen
y por aquellas que hace tanto tiempo cicatrizaron.
Dejadme que brinde hoy por la vida,
por tu vida, por mi vida, por nuestras vidas,
que un día se entrelazaron y aquí siguen
dándolo todo en este brindis para que recordemos
que este momento es simplemente perfecto
y que para vivir no hay secretos,
que en la mía ya solo hay cabida,
para toda la gente que quiero.
Tu nombre se escurre, transita en vaivén,
don de la zozobra ungida
de un eterno relato.
Respiro por tus ojos,
habitas en mi piel,
y de repente, en un bucle abierto
de oleadas inversas y rebeldes
me invade un despliegue
de cumulonimbos de papel.
Tu nombre se teje a un orvallo,
a una frecuencia de huellas arenosas,
a dos palabras entre paréntesis
(o tres).
Tu nombre no recuerda su nombre,
y el mío transige y le sigue
a través de un océano inmenso
donde el olvido se hace carne,
donde tú sólo eres tú
y yo…
yo me olvidé de ser.
Que me mate el temblor más deseado
con un pacto que llega desde dentro,
que arda el fuego en el fuego, mortal centro
destinado al encuentro descarnado.
Que mi lengua se queme si a tu lado
en varios arrebatos me concentro,
que fluya la pasión si por fin entro
y de un trago te trago embelesado.
De tu boca sedienta algún cometa
saltando de tu pecho estando en celo
en un exceso urgente me completa,
déjate amar y vuela alto, levita,
déjate caer desde el entrecielo,
y resucita nueva, resucita.
Cerré los ojos en un alarde apresurado,
en un vano intento de no verte.
Ceñida a tu belleza
la luz se hacía hueco.
Tú la raptabas en tus sombras,
en el eco de la vida de unos ojos,
en el movimiento de arena tibia
de un pecho con el ímpetu dentro.
Tu sonrisa tibia era un secreto,
y en tus huellas una llama ardía
mientras yo me deshacía en silencio.
Desde que hallaste la manera
de transfigurar la primera sensación
en una invitación al amor
soy cadáver prisionero
de tu extraño modelo.
Quiero despojarme de la materia
compañera de vacíos
cargados de silogismos
causa-efecto sin sentido,
que ya no siento ni padezco,
que solo me queda
esta eléctrica impaciencia de vuelo,
ansias de ventanas abiertas
que anuncien resurrección:
deuda del alma
al cuerpo.
Convulso, como la génesis del olvido,
reniego en paradojas de la geometría del futuro.
Profundo, aspiro a la derrota de la bestia que palpita
entre mis hordas enemigas, sin tapujos.
Y esa nada, ese cero de puños asesinos,
no admite márgenes al mundo.
Absurdo, como un trébol sin hojas,
como el maquillaje insustancial de un difunto.
Nocturno, como el deseo insatisfecho, como el hilo
que no se pliega a un no rotundo.
Y esa nada, ese cero implacable y mezquino
que ronda mi mente con prejuicios
me dice que ya no existes,
que ya no soy,
que ya no eres ni parte ni núcleo.
Si tú me buscas,
hazlo en el murmullo de mis huesos,
en el insólito crepúsculo de un latido.
Si tú me buscas,
que sepas que no renuncio.
Si tú me buscas,
aún no me des por vencido.
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
ADRENALINA
Adrenalina es meterse la mano en el bolsillo y no notar el celular.
No por mucho madrugar amanece mas temprano
Su Notísima
Que es lo que ise mal , lo que te di no fue suficiente, sólo un recuerdo .
No quiero una ilusión trata olvidarte .
Solo recordarte de como me trataste,si para ti no fue suficiente,porque me ilucionaste,nunca me amaste .
Autor : Alexánder Núñez.
Alexánder Nuñez
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
ADRENALINA
Adrenalina es meterse la mano en el bolsillo y no notar el celular.
No por mucho madrugar amanece mas temprano
Su Notísima
Que es lo que ise mal , lo que te di no fue suficiente, sólo un recuerdo .
No quiero una ilusión trata olvidarte .
Solo recordarte de como me trataste,si para ti no fue suficiente,porque me ilucionaste,nunca me amaste .
Autor : Alexánder Núñez.
Alexánder Nuñez
