Perfil Público de dario_74
francisco jose Lopez Rios
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Punto
Día 1.00
Punto
Semana 1.00
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Mes 21.42
Puntos
Año 1
Seguidor
0
Seguidos
He bordado con alfileres
las etéreas cortinas del Éter
en esos espacios que invisibles
al ojo humano
donde puedo verte
mitigar con tu sonrisa
las soledades
amansar con tus muslos
los potros del deseo...
Y continúo admirándote
en esa diáfana ensoñación de tus poros
abiertos
al contacto frenético
de mis latidos
al desearte...
Sigo bordando los agujeros de la noche
para regalarte
el brillo de mis ojos
sobre los tuyos...
Vos caminaste el prólogo de tu silencio
abreviaste las palabras
para no redundar
esa caminata triste de tus recuerdos
hacia el mar de la memoria...
Asilada, al país de las maravillas
sin conejo blanco
al cual seguir
solo un muñeco de paja
que anhela pensar
un hombre de hojalata
que suspira por amar
y deshojando los miedos
para continuar
cual Penélope aferrada al regreso...
Vos pronunciaste su nombre en la soledad
y el eco de tu voz se aferró a tu alma
ahí donde anido la esperanza
el Olvido encarcelo sin que lo supieras
cada uno de tus suspiros...
allá al final del Éxodo planetario
el abismo de los mundos
tu camino cansado de nostalgias...acabara.
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
- Pues yo trabajo en el Pentágono.
- Querrás decir en el polígono...
- Bueno, más o menos...
¡ Tan bello era su cuerpo,... que la luz de su silueta, se volvía cristalina como el mar !
Mayte Rueda Suarez
Primero tintinearon los vasos,
luego nosotros, a dos voces,
pero nada se hizo añicos.
Günter Grass
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
- Pues yo trabajo en el Pentágono.
- Querrás decir en el polígono...
- Bueno, más o menos...
¡ Tan bello era su cuerpo,... que la luz de su silueta, se volvía cristalina como el mar !
Mayte Rueda Suarez
Primero tintinearon los vasos,
luego nosotros, a dos voces,
pero nada se hizo añicos.
Günter Grass
