Perfil Público de hernanmdq
Hernan Cabrera
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En el antiguo reino de Qi había una vez un hombre con una sed insaciable de oro. Desafortunadamente para él, era muy pobre y su trabajo no le permitía enriquecerse. Apenas podía ganarse la vida. Sin embargo, vivió obsesionado con la idea de ganar dinero.
El hombre sabía que los comerciantes locales llenaban los bancos del mercado con sus hermosas figuras de oro. Objetos que se colocaron sobre espléndidas sábanas de terciopelo para que los ricos de la ciudad los levanten y los observen. A veces compraban, a veces no lo hacían.
El hombre estudió un plan para apropiarse de una de esas hermosas figuras doradas que brillaban bajo la luz del sol. Así que un día se vistió con sus mejores ropas. Fue al mercado pretendiendo observar las piezas de oro y, sin pensarlo dos veces, tomó una y huyó. No pudo ir muy lejos antes de ser capturado.
Los guardias le preguntaron cómo se le había ocurrido robar oro de esa manera, a plena luz del día y con cientos de testigos. El hombre respondió que su sed de oro lo había cegado, impidiéndole pensar.
Moraleja: La codicia del hombre puede volver ciega a una persona.
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
VENTILADOR
Un hombre le dice al ginecólogo:
- Doctor, ¿qué es eso de que mi hija tiene un ventilador en los ovarios?
- No señor, lo que digo es que a su hija se la han ventilado uno o varios.
Recompensar la injuria con la indiferencia y el beneficio con la gratitud: he aquí lo justo. Confucio.
Poly
LA PERCEPCIÓN DE UN OBJETO CUESTA
La percepción de un objeto cuesta
precisamente la pérdida del objeto
La percepción en sí es una ganancia
que responde a su precio.
El objeto absoluto es nulo
la percepción lo hace excelente
y luego reconviene a la perfección
que lo sitúa tan lejos.
Emily Dickinson
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
VENTILADOR
Un hombre le dice al ginecólogo:
- Doctor, ¿qué es eso de que mi hija tiene un ventilador en los ovarios?
- No señor, lo que digo es que a su hija se la han ventilado uno o varios.
Recompensar la injuria con la indiferencia y el beneficio con la gratitud: he aquí lo justo. Confucio.
Poly
LA PERCEPCIÓN DE UN OBJETO CUESTA
La percepción de un objeto cuesta
precisamente la pérdida del objeto
La percepción en sí es una ganancia
que responde a su precio.
El objeto absoluto es nulo
la percepción lo hace excelente
y luego reconviene a la perfección
que lo sitúa tan lejos.
Emily Dickinson
