Perfil Público de iohanan
Iohanan Maldonado
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Punto
Día 1.00
Punto
Semana 1.00
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Mes 21.08
Puntos
Año 1
Seguidor
5
Seguidos
Tú eres una tormenta de arena
Y en el horizonte has aparecido
te sigo a través de mi soledad
te sigo mientras consigo
amarrarme a tu eternidad
para poder morar contigo.
Anoche volvió
y no supe si fue real o yo aún dormía,
él volvió
y sus manos enredadas en mi cuerpo
estaban llenas de misterio, de luz de luna,
de lozanía.
Sin decir palabra nos fuimos perdiendo
yo entre su exquisito perfume
él entre mis caderas que terminaron cediendo,
fue su piel contra mi piel,
bebí de sus gemidos y el de mis besos
pasión sin pudores llena de placer
fue un poema de amor el que fuimos escribiendo.
Solo éramos nosotros dos en esa noche fría,
se recostó sobre mi pecho,
y sus latidos nerviosos, su respirar acelerado
fueron a mis oídos, la más dulce melodía.
Y nos llamamos uno él y yo,
en ese infinito momento,
Si estaba soñando, no lo sé,
Pero esta noche de nuevo esperaré
Para hacer del amor,
nuestro más bello encuentro.
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
- Pues yo trabajo en el Pentágono.
- Querrás decir en el polígono...
- Bueno, más o menos...
¡ Tan bello era su cuerpo,... que la luz de su silueta, se volvía cristalina como el mar !
Mayte Rueda Suarez
Primero tintinearon los vasos,
luego nosotros, a dos voces,
pero nada se hizo añicos.
Günter Grass
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
- Pues yo trabajo en el Pentágono.
- Querrás decir en el polígono...
- Bueno, más o menos...
¡ Tan bello era su cuerpo,... que la luz de su silueta, se volvía cristalina como el mar !
Mayte Rueda Suarez
Primero tintinearon los vasos,
luego nosotros, a dos voces,
pero nada se hizo añicos.
Günter Grass
