Perfil Público de jesfemila
Fernanda
Un poco sobre jesfemila
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Día 1.00
Punto
Semana 1.00
Punto
Mes 21.16
Puntos
Año 1
Seguidor
0
Seguidos
Las dulces palabras que de ti brotaron esa noche
Recuerdos
Esas miradas inspiradoras que alimentaron mi alma
Recuerdos
Aquellas cartitas de amor que nacieron de aquel corazon
Recuerdos
Las comidas compartidas donde los sentimientos nos nutrian
Recuerdos
Los nervios, la inocencia, la simple felicidad
Recuerdos
Todo aquello que estremeció nuestros corazones y almas, hoy nada mas que un recuerdo.
El oír tu voz alterada
El sentir tu desamor momentáneo
El desdén que reflejan tus palabras
Me entristece, me enoja, me irrita
No sé que sucede.
Todo de mi te odia
Todo de mi te extraña
Todo de mi se desvanece
Las cosas dejaron de ser como eran
Las conversaciones se tornaron frivolas
Todo de mi ahora te rechaza
Las sonrisas dejaron de visitar mi rostro
Las mariposas de amor abandonaron su lugar en mi estomago
Todo de mi, desea que regreses
Las locuras olvidaron que tenían un hogar con nosotros
Las miradas han perdido su magia
Y las caricias simplemente se desvanecieron
Todo de mi, ahora se va contigo para no volver
Todo de mi, esta muriendo.
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
- Hombre, Alberto, cómo has cambiado.
- Yo no soy Alberto.
- Más a mi favor.
¡ Te voy a besar tanto, que en tu alma solo exista felicidad !
Mayte Rueda Suarez
NINGUNO
Tal vez soy un niño:
los muertos le causan pavura.
Sin embargo, a la muerte le clama
soltarlo de toda criatura
-niño, árbol, bestezuela-
de tantas cosas en que pulsan
corazones roídos de tristeza.
Es que no tiene ya qué dar
y las calles oscuras están,
y no encuentra, Señor, ser alguno
que logre, a tu vera,
ponerlo a sollozar.
Salvatore Quasimodo
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
- Hombre, Alberto, cómo has cambiado.
- Yo no soy Alberto.
- Más a mi favor.
¡ Te voy a besar tanto, que en tu alma solo exista felicidad !
Mayte Rueda Suarez
NINGUNO
Tal vez soy un niño:
los muertos le causan pavura.
Sin embargo, a la muerte le clama
soltarlo de toda criatura
-niño, árbol, bestezuela-
de tantas cosas en que pulsan
corazones roídos de tristeza.
Es que no tiene ya qué dar
y las calles oscuras están,
y no encuentra, Señor, ser alguno
que logre, a tu vera,
ponerlo a sollozar.
Salvatore Quasimodo
