Perfil Público de jona1959
Jonathan Larcar
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Poema 8: Una Nueva Estación
Vendrá una nueva estación.
Un respiro en el ahogo del río caudaloso,
Un hálito en un mundo de apariencias, donde las máscaras son diferentes, los pocos triunfos laureados y los muchos fracasos escondidos.
Un pequeño triunfo en la constante de la derrota, un leve sol en los días nublados, un descanso de lunes laboral, un billete entre los pastos secos, una canción de amor.
Ojalá llegase y no pase inadvertido,
Ojalá llegase, y las flores se multipliquen, las alegrías y los abrazos.
Ojalá fuese hoy, pero todo parece indicar que será pasado mañana.
Poema 7: Era yo el que ya no te amaba
Y llovía a cántaros, aunque fuese otoño, no recuerdo el crujir de las hojas,
Ni su color ni su piel.
Llevaba flores a tu casa, buscando recuperar lo que se me había escapado.
Y aunque me acogiste, ya no había vuelta atrás,
Salí llorando, derrotado.
Llovía; me mojaba, no importaba, la herida sangraba, y quizá la lluvia, confundida y unida con las lágrimas, serviría para ocultarla.
Mis ojos rojos, hinchados de llanto.
Me preguntaban qué pasaba, dije que era el jabón de la ducha, el sin sueño del estudio.
Te perdí, y ya sabía la razón: había otro amor escondido entre las aulas, y eso me dolía y enfurecía, porque antes de eso, antes de saber que no me querías, era yo el que ya no te amaba.
Poema 6: Palomares de mi patria
Palomares de mi patria, entre cerros escondida,
tus calles de polvo y barro de antaño del cual todos hacen memoria, y las palomas que nadie nunca vio.
Las caminatas escolares, a la cantera o a las canchas de tierra,
el culebrón que nos intimidaba, las viejas de las plazas, los juegos con los amigos.
La cascada y los circos qué alguna vez fueron,
las fiestas y ramadas que ya no son, los panes amasados y ladrillos, y las tomas de las casas y terrenos, como casi toda población.
Poema 5: Eres
Eres la carta que esperaba,
la luna llena que contemplé en mi infancia,
la nieve en la cordillera y la luz de las pupilas.
Te anhelé tanto que ahora me pareces un sueño, del cual nada importa, porque todo pasará.
Como el pan amasado de la abuela los fines de semana,
como el café de las Onces por las tardes,
como el cariño de mi madre que me arrulla.
Me bendice la dicha de tenerte,
las frazadas calientes, los abrazos tiernos, los besos de niños.
Ojalá tus instantes fueran eternos,
como los cielos nublados de los palomares.
Poema 4: Vicios
Tengo vicios como todos,
Nudos y fisuras como todo árbol en su tronco.
Dios cubre mi desnudez, como si de su honra se tratase.
A veces he salido airoso, más de lo que pueda imaginar o merecer,
Y ello me ha sido dicha y desventaja.
Desventaja de no crecer y refugiarme en la mentira,
Dicha de la reputación que me engalana.
Debo de crecer, como raíz en tierra reseca,
Ha de soplar el viento de otoño de mi cuna,
Renovarme y saciarme de su aire melancólico.
De seguro habrán nuevas oportunidades.
Poema 3: Buscándote
La busco y no la encuentro, entre millares de personas.
Mi mente no tiene sosego, y mis ojos se agotan.
Sigo clamando al cielo hasta hallarla, aunque la esperanza se me estreche.
¿Dónde andarás? ¿Qué harás? ¿Con quién estarás?
Ruego a Dios que te guarde, hasta poderte encontrar.
Tocar tus manos con las mías, mi alma con la tuya topar, hasta rozar lo más profundo de ti.
No pierdo la esperanza, de algún día coincidir.
De contemplar tu sonrisa, tus ojos, tu piel.
Quizá me de cuenta, que eres sólo una ilusión,
espero no morir de soledad.
CANCIÓN EL BAGRE AMARILLO
Título: El bagre amarillo
Autor. Cheché López Marín el Látigo de Cajigal
1
Hay en el golfo de paria
un pez hermoso y sencillo
Y si usted no lo conoce
se llama el bagre amarillo (bis)
2
Salen de yaguaraparo
a buscar a los pescadores
el plato más exquisito
de todos sus moduladores (bis)
3
A todo el que nos visite
porque siempre lo recuerde,
su bagre amarillo
con bola y plátano verde
Coro
Eres largo y con bigote
su cuerpo es muy resbaloso
pero en sancocho y guisado
no hay pescado más sabroso (bis)
Enviado por andreslm
- Oye Cervantes, ¿dónde pongo el detergente?
- En un lugar de la mancha...
Si estas contento, que tu cara se entere
Dadneris Garay Bravo
MAÑANA DE OTOÑO ENTRE AMIGOS.
Contemplo hechizado
las llamas del fuego.
Recibo el calor de su hambre voraz;
recuerdo el pasado
de ayer, un relato mordaz
de amigos sinceros, abiertos y francos.
Y empieza el chispeo.
Las gotas de brasas
sabrosos y breves repasos
de seres con manos de pasas
y un tanto grotescos,
con cuerpo de viejos y mentes de sabios
portando cansinos, lejanos fracasos
que un día tuvieron la miel en los labios.
Consumen los días como ramas secas,
brasas convertidas en palabras huecas
que desvanecen el rojizo grumo
en ceniza y humo
pero que aún calientan el cuerpo
y las manos
como los gitanos
que elevan quejíos junto a las hogueras
todos los veranos.
Y queman los años, las viejas maderas
que arden aún, calentando,
y templando el cuerpo
y el corazón yerto
de huidas quimeras,
como ahora las brasas calientan mis manos,
la soledad de algunos, la depresión de ancianos.
Esperando que el sol ilumine el amanecer diario
de los que vegetan viviendo los mimos de un niño,
buscando inocencia, clamando cariño
en un asiento de estado grotesco, equilibrio precario
de llama y de humo, de brasa y ceniza,
de llanto y de risa.
moal.
Jerónimo Álvarez de Eulate
CANCIÓN EL BAGRE AMARILLO
Título: El bagre amarillo
Autor. Cheché López Marín el Látigo de Cajigal
1
Hay en el golfo de paria
un pez hermoso y sencillo
Y si usted no lo conoce
se llama el bagre amarillo (bis)
2
Salen de yaguaraparo
a buscar a los pescadores
el plato más exquisito
de todos sus moduladores (bis)
3
A todo el que nos visite
porque siempre lo recuerde,
su bagre amarillo
con bola y plátano verde
Coro
Eres largo y con bigote
su cuerpo es muy resbaloso
pero en sancocho y guisado
no hay pescado más sabroso (bis)
Enviado por andreslm
- Oye Cervantes, ¿dónde pongo el detergente?
- En un lugar de la mancha...
Si estas contento, que tu cara se entere
Dadneris Garay Bravo
MAÑANA DE OTOÑO ENTRE AMIGOS.
Contemplo hechizado
las llamas del fuego.
Recibo el calor de su hambre voraz;
recuerdo el pasado
de ayer, un relato mordaz
de amigos sinceros, abiertos y francos.
Y empieza el chispeo.
Las gotas de brasas
sabrosos y breves repasos
de seres con manos de pasas
y un tanto grotescos,
con cuerpo de viejos y mentes de sabios
portando cansinos, lejanos fracasos
que un día tuvieron la miel en los labios.
Consumen los días como ramas secas,
brasas convertidas en palabras huecas
que desvanecen el rojizo grumo
en ceniza y humo
pero que aún calientan el cuerpo
y las manos
como los gitanos
que elevan quejíos junto a las hogueras
todos los veranos.
Y queman los años, las viejas maderas
que arden aún, calentando,
y templando el cuerpo
y el corazón yerto
de huidas quimeras,
como ahora las brasas calientan mis manos,
la soledad de algunos, la depresión de ancianos.
Esperando que el sol ilumine el amanecer diario
de los que vegetan viviendo los mimos de un niño,
buscando inocencia, clamando cariño
en un asiento de estado grotesco, equilibrio precario
de llama y de humo, de brasa y ceniza,
de llanto y de risa.
moal.
Jerónimo Álvarez de Eulate
