Perfil Público de juancarlos
Juan Carlos Tellería
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Día 11.14
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Semana 11.14
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Año 1
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Seguidos
Cuando llegabas, alegría en la tarde eras
con tu risa y semblante de mirada azul.
Cabellos resbalaban por tu envés como si fueran
ardientes destellos de Sol en la mañana.
En la clase de Historia cierto día
nos conocimos: yo la evolución
intentaba explicar y tú la rechazabas.
La clase se enzarzó como revuelta
y yo te eché una mano.
Sentí pronto que como un volcán me ardías.
Pero no dije nada. Buena amistad hicimos
de ahí en adelante.
Pero esos labios sedientos
de manos y lenguas
me despojaban de todo
y me dejaban indefenso,
y su ardiente ternura me parecía
una luna de los cielos tan encumbrados,
allí donde laten poseídos los momentos mágicos.
Donde hay pasiones ¿quién pone freno?
Donde hay dulzura ¿quién pone insípida escarcha?
Poco a poco nos dimos cuenta de todo.
Y, al fin, nos encontramos después de mucho buscarnos.
Y descubrí tu cuerpo: color blanco como la blanca arena de una playa luminosa y escondida
¡Ay! Montes que sólo mis dedos exploran,
entre tus muslos había un río de fuego vivo,
puerto donde el mar de noche se enciende, rubio
corcel ansioso de blanca espuma.
Gruta al pie de la colina que guarda un secreto,
boca del horno donde se cuecen las rosas,
risueños labios entreabiertos y dulces para mi boca,
valles de luz y de sombra,
y más arriba
la ancha llanura de tu vientre,
y más arriba,
la vaguada entre dos montes que llegaba a tu garganta.
Las tardes del pueblo chismoso
nos mantenía ocultos.
Pero en la calle Almoraima teníamos nuestro laberinto,
donde nadie nos seguía.
¡Allí jugamos a tantas cosas!
de espejos y destinos,
de máscaras y de sortilegios,
de quimeras y delirios.
Tu cuerpo era como el vuelo audaz
de una blanca sirena de cristal,
frágil y luminosa al tacto,
aire y luz al abrazar.
Tus besos eran como estrellas abrasando mi piel,
ardientes y salvajes,
ceniza y llama en el suspiro.
Fuimos locos un tiempo sin importarnos la realidad,
solo inventando cada momento sin miedo a nada.
YA NO ERES TÚ
Tu suéter ya no huele a ti,
ya no estás aquí
y cuando te veo
ya no se me agita el corazón.
Ya no eres tú la razón
de mis desvelos
y de a la luna mis ruegos.
Era el único sentimiento
que me recordaba que fuiste tú.
Tú eras mi hogar,
y ahora de mi corazón
te tengo que desterrar,
cada pared desgarrar
para después todo tirar,
sepultar quizás
y olvidar que estuviste
en mi corazón algún tiempo atrás.
Cuando no había maldad,
cuando todo estaba en paz,
cuando me querías
y en tu mente yo “existía”.
Me doy cuenta
que tus huellas desaparecen,
este amor ya no crece,
ahora solo es un recuerdo
que ya no muerde,
ya no aprieta,
ya no asfixia,
y me hiere en lo mínimo.
Ya no eres mi razón,
ni mis desvelos
y mucho menos
de a la luna mis ruegos.
Enviado por mdemiranda
POBRE HOMBRE
- Mamá, mamá; papá quiere tirarse de la azotea.
- Dile a tu padre que lo que le he puesto son dos cuernos, no dos alas.
Recuerdo aquél tiempo en que tenía fe en el amor,la familia,la amistad en la gente,en Dios,
Echo de menos aquél chaval que creía en todas esas cosas.
Luis Salido Reinoso
BRINDIS
Un destello de amor
es la copa del brindis,
y el tacto una huella
en el fino cristal,
y el instante un brillo
húmedo, evanescente:
hoy lo revela todo
y mañana no existe.
Un momento sublime
sin contornos ni límites.
Francisco Gálvez
YA NO ERES TÚ
Tu suéter ya no huele a ti,
ya no estás aquí
y cuando te veo
ya no se me agita el corazón.
Ya no eres tú la razón
de mis desvelos
y de a la luna mis ruegos.
Era el único sentimiento
que me recordaba que fuiste tú.
Tú eras mi hogar,
y ahora de mi corazón
te tengo que desterrar,
cada pared desgarrar
para después todo tirar,
sepultar quizás
y olvidar que estuviste
en mi corazón algún tiempo atrás.
Cuando no había maldad,
cuando todo estaba en paz,
cuando me querías
y en tu mente yo “existía”.
Me doy cuenta
que tus huellas desaparecen,
este amor ya no crece,
ahora solo es un recuerdo
que ya no muerde,
ya no aprieta,
ya no asfixia,
y me hiere en lo mínimo.
Ya no eres mi razón,
ni mis desvelos
y mucho menos
de a la luna mis ruegos.
Enviado por mdemiranda
POBRE HOMBRE
- Mamá, mamá; papá quiere tirarse de la azotea.
- Dile a tu padre que lo que le he puesto son dos cuernos, no dos alas.
Recuerdo aquél tiempo en que tenía fe en el amor,la familia,la amistad en la gente,en Dios,
Echo de menos aquél chaval que creía en todas esas cosas.
Luis Salido Reinoso
BRINDIS
Un destello de amor
es la copa del brindis,
y el tacto una huella
en el fino cristal,
y el instante un brillo
húmedo, evanescente:
hoy lo revela todo
y mañana no existe.
Un momento sublime
sin contornos ni límites.
Francisco Gálvez
