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Alicia Valverde
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Siempre supe
que nuestros destinos
estaban cosidos,
puntada a puntada
con hilos de plata,
imposibles de romper.
Que en la vida,
siempre hay
finales pendientes.
Que la vida volvería
a unirnos
para nunca,
dejarnos de amar.
Siempre tuve la certeza
de que, por mucho tiempo
qué pasará,
por muchas vueltas
que diera la vida.
A pesar, del tiempo,
la distancia,
mientras el mundo
siguiera girando,
tu corazón,
sería siempre,
mi lugar en el mundo.
www.petalosdepoesia.com/poemas-de-amor/poemas-amor-a-distancia/
Te convertí en mi historia
melancólica.
En una colección de recuerdos
guardados en una caja de cartón.
En miles de letras,
agrupadas en mi cuaderno.
Yo era tu presencia,
tú mi ausencia.
Me perdí en el mapa
que llevaba a tu corazón
no entendí las coordenadas.
No encontré el camino
solo quería llegar a ti,
quedarme siempre a tu lado.
Eras, el aire que
enredaba mi pelo,
acariciaba mi rostro
abrazaba mi cuerpo
creando remolinos
de pasión.
En tus ojos y en tu piel,
todo giraba alrededor.
Mi único cielo,
mi única verdad
y mi único deseo.
Puedes leer más poemas de amor a distancia en mi blog:
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
NOMBRE
- Hola, ¿cómo te llamas?
- Vanessah, con "v" y "h"
- ¿Con VIH?. Vaya, lo siento de corazón...
La dulzura, cuando es sincera, es una fuerza invencible.
Marco Aurelio
Escribo en el olvido
en cada fuego de la noche
cada rostro de ti.
Hay una piedra entonces
donde te acuesto mía,
ninguno la conoce,
he fundado pueblos en tu dulzura,
he sufrido esas cosas,
eres fuera de mí,
me perteneces extranjera.
Juan Gelmán
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
NOMBRE
- Hola, ¿cómo te llamas?
- Vanessah, con "v" y "h"
- ¿Con VIH?. Vaya, lo siento de corazón...
La dulzura, cuando es sincera, es una fuerza invencible.
Marco Aurelio
Escribo en el olvido
en cada fuego de la noche
cada rostro de ti.
Hay una piedra entonces
donde te acuesto mía,
ninguno la conoce,
he fundado pueblos en tu dulzura,
he sufrido esas cosas,
eres fuera de mí,
me perteneces extranjera.
Juan Gelmán
