Perfil Público de simone
Simone De Beauvoir
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Escribir poesía es desnudarse,
despojarse de los miedos y las máscaras,
exorcizarse y de cadenas liberarse,
y en cada intento regalar algo del alma.
Escribir un poema es elevarse,
y ofrecer mucho más que unas palabras,
es como arrancarse de la piel algún tatuaje,
es entregarse, es exponerse, sin temer nada.
Emociones, sufrimientos, alegrías,
inspiraciones revelando sentimientos,
como naciendo y muriendo cada día,
cada minuto, cada hora, cada momento.
En cada verso renazco y también muero,
y entrego todo, lo que tengo y lo que no,
me emociono cada vez y hasta me quemo,
regalo sueños, confieso miedos, doy amor.
Escribir sueños, tristezas y esperanzas,
decepciones, amores y rencores,
a la oscuridad alumbrarla con el alma,
sanando con palabras, corazones.
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
ERRAR
Errar es humano, pero lo es todavía más echarle las culpas a otro.
Siente el pensamiento, piensa el sentimiento.
Miguel de Unamuno
Las palabras siempre son vacías para el que no escucha,
no conseguirás jamás lo que deseas si no luchas…
Mari Luz Rojas
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
ERRAR
Errar es humano, pero lo es todavía más echarle las culpas a otro.
Siente el pensamiento, piensa el sentimiento.
Miguel de Unamuno
Las palabras siempre son vacías para el que no escucha,
no conseguirás jamás lo que deseas si no luchas…
Mari Luz Rojas
