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Día 1.36
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Semana 1.36
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Mes 491.24
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Año 3
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La niña tomo su diadema y desde los reflejos del sol en su cabellos, se irguieron orejitas blancas con rosa, peluditas se doblaban alegres o tristes sin depender del corazón.
Sus zapatos rojos con la sangre de la caoba, con la sombra enmarcando el vuelo amplio de su vestido, se cerro el armario.
Afuera el tocador empalidecia lleno de una humareda de polvoretes. Mañana nacería un crisantemo rojo en la catedral de España,
Y el rosal lloraba ya sin espinas
La niña ya no estaba, y afuera la fiesta de té.
Muere el amor pero no hay tumba.
Vuelan por ello fantasmas, no de los muertos sino entre los vivos.
Cordilleras de bruma, empañando los edificios.
El dios muerto que con burla mira a su sarcófago
Mira y mira, y de su risa se corroen las citas que sepulta el calendario.
Paso que el pedacito de pimienta que yo quería, saco un disco en día y noche. Después de ello no he querido volverlo a ver. Fijaos que se vistió en traje de purpurina obscura y dejo su sonrisa natural por una lasciva. Cabello blanco y labios rojos sin sangre. Veía a la pequeña muchacha a su izquierda y casi lloraba al verse ignorado. Un niño al fin, alto y pequeño, con tacón sobre la suela de sus zapatos. Y yo lo quise y los sigo queriendo, pero va! Aquello fue antier.
Para que decir que no le quiero, cuando no es así?
Sí ya le quiero porque impedirme...?
Seguirle viendo, mendigando tracitos de ensueño que brotan según el cielo.
Él no me quiere, pero ¿acaso no soy niña para llevarlo?
si se cierran las calles, si se acaban los días de clases.
Que inutil es sentir, pero lamentablemente..¿No la vida solo esta para ser sentida?
Como pajarillo que corteja batiendo sus alas y dando saltitos.
Como conejito moviendo la punta de su hociquito rosa.
¿Que soy yo más que mujer?
¿Para que le quiero? si me dejará.
Me dirán que le quise y después le olvidé,
¿mi amor al final terminará en falso?
Me dirán que me dejo porque le molestaba
¿quedará mi vida sin dirección por haber amado?
Me dirán que nuestras partituras eran distintas ,que ibamos a distintos conciertos
¿que me importa quedar sola, si ninguno fue valiente?
Me dirán que no había más que un pasillo en nuestra vida
¿que pues? si ya no hay clases
Me dirán que si no le hubiese amado así seguiría a mi lado
¿que importa el destino si no esta conmigo?
Suena la estrella rosa, rasgándose los hilos de lluvia ahogándose entre los túneles de roca. Caen cataratas por las astas verdes del jardín. Se estrellan los botones del granizo, esparciéndose sobre la tabla por la cual giran ruedas de caucho. Son las cuatro, cuatro cuatro y un uno al lado. Un uno y el sonido del mensaje.
CANCIÓN EL BAGRE AMARILLO
Título: El bagre amarillo
Autor. Cheché López Marín el Látigo de Cajigal
1
Hay en el golfo de paria
un pez hermoso y sencillo
Y si usted no lo conoce
se llama el bagre amarillo (bis)
2
Salen de yaguaraparo
a buscar a los pescadores
el plato más exquisito
de todos sus moduladores (bis)
3
A todo el que nos visite
porque siempre lo recuerde,
su bagre amarillo
con bola y plátano verde
Coro
Eres largo y con bigote
su cuerpo es muy resbaloso
pero en sancocho y guisado
no hay pescado más sabroso (bis)
Enviado por andreslm
- Oye Cervantes, ¿dónde pongo el detergente?
- En un lugar de la mancha...
Si estas contento, que tu cara se entere
Dadneris Garay Bravo
MAÑANA DE OTOÑO ENTRE AMIGOS.
Contemplo hechizado
las llamas del fuego.
Recibo el calor de su hambre voraz;
recuerdo el pasado
de ayer, un relato mordaz
de amigos sinceros, abiertos y francos.
Y empieza el chispeo.
Las gotas de brasas
sabrosos y breves repasos
de seres con manos de pasas
y un tanto grotescos,
con cuerpo de viejos y mentes de sabios
portando cansinos, lejanos fracasos
que un día tuvieron la miel en los labios.
Consumen los días como ramas secas,
brasas convertidas en palabras huecas
que desvanecen el rojizo grumo
en ceniza y humo
pero que aún calientan el cuerpo
y las manos
como los gitanos
que elevan quejíos junto a las hogueras
todos los veranos.
Y queman los años, las viejas maderas
que arden aún, calentando,
y templando el cuerpo
y el corazón yerto
de huidas quimeras,
como ahora las brasas calientan mis manos,
la soledad de algunos, la depresión de ancianos.
Esperando que el sol ilumine el amanecer diario
de los que vegetan viviendo los mimos de un niño,
buscando inocencia, clamando cariño
en un asiento de estado grotesco, equilibrio precario
de llama y de humo, de brasa y ceniza,
de llanto y de risa.
moal.
Jerónimo Álvarez de Eulate
CANCIÓN EL BAGRE AMARILLO
Título: El bagre amarillo
Autor. Cheché López Marín el Látigo de Cajigal
1
Hay en el golfo de paria
un pez hermoso y sencillo
Y si usted no lo conoce
se llama el bagre amarillo (bis)
2
Salen de yaguaraparo
a buscar a los pescadores
el plato más exquisito
de todos sus moduladores (bis)
3
A todo el que nos visite
porque siempre lo recuerde,
su bagre amarillo
con bola y plátano verde
Coro
Eres largo y con bigote
su cuerpo es muy resbaloso
pero en sancocho y guisado
no hay pescado más sabroso (bis)
Enviado por andreslm
- Oye Cervantes, ¿dónde pongo el detergente?
- En un lugar de la mancha...
Si estas contento, que tu cara se entere
Dadneris Garay Bravo
MAÑANA DE OTOÑO ENTRE AMIGOS.
Contemplo hechizado
las llamas del fuego.
Recibo el calor de su hambre voraz;
recuerdo el pasado
de ayer, un relato mordaz
de amigos sinceros, abiertos y francos.
Y empieza el chispeo.
Las gotas de brasas
sabrosos y breves repasos
de seres con manos de pasas
y un tanto grotescos,
con cuerpo de viejos y mentes de sabios
portando cansinos, lejanos fracasos
que un día tuvieron la miel en los labios.
Consumen los días como ramas secas,
brasas convertidas en palabras huecas
que desvanecen el rojizo grumo
en ceniza y humo
pero que aún calientan el cuerpo
y las manos
como los gitanos
que elevan quejíos junto a las hogueras
todos los veranos.
Y queman los años, las viejas maderas
que arden aún, calentando,
y templando el cuerpo
y el corazón yerto
de huidas quimeras,
como ahora las brasas calientan mis manos,
la soledad de algunos, la depresión de ancianos.
Esperando que el sol ilumine el amanecer diario
de los que vegetan viviendo los mimos de un niño,
buscando inocencia, clamando cariño
en un asiento de estado grotesco, equilibrio precario
de llama y de humo, de brasa y ceniza,
de llanto y de risa.
moal.
Jerónimo Álvarez de Eulate
