Perfil Público de mansilla
FERNANDO MANSILLA IZQUIERDO
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EN TIEMPOS DE INOCENCIA
En tiempos de inocencia…
sangre y letra hubo...
de abiertas heridas…
y oasis de tormento …
de búsqueda incansable…
de latidos al aire…
de perenne suplica…
de rechazo…
…siempre velado…
siempre en guarda…
…rendidos de llanto…
…los ojos virginales.
YA NO QUEDAN
Ya no quedan…
niños en alpargatas…
ni nidos en las encinas…
ni purificados ríos…
ni cabañas hogareñas…
ni olas de espuma blanca.
El tornado batió la feria…
arrojándola al desierto…
mutó en rictus…
y se cerraron puertas…
y ventanas.
CUANDO LLEGA EL DESENCANTO
Cuando llega el desencanto…
nadie ríe…ni llora…
cerca habita la guerra fría…
el escalofrío pavor…
a la radiografía del barro…
al desencuentro…
los diablos gobiernan en la selva…
…no hay rescate.
JARDINES DE SONATAS
Jardines de sonatas…
que nacen silvestre…
no quiebran…ni se rinden…
beben en el río… y bailan al viento…
como tú…
como tú… quiero
beber en el río y bailar al viento…
cambiar en la fragua mi destino…
huir del pasado… persigue los talones…
…como tú…espero el milagro.
UN DÍA TRAS OTRO
Un día tras otro…
pesada carga…
bebo el cáliz de claridad del día…
y la luz purpura de la mañana…
me arroba…
con secreto alborozo…
con la noche de asfalto…
y el cielo sin luna…
llueven los arrepentimientos…
que desvelan…
y devoran…
cualquier átomo…de regocijo.
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
- Hombre, Alberto, cómo has cambiado.
- Yo no soy Alberto.
- Más a mi favor.
¡ Te voy a besar tanto, que en tu alma solo exista felicidad !
Mayte Rueda Suarez
NINGUNO
Tal vez soy un niño:
los muertos le causan pavura.
Sin embargo, a la muerte le clama
soltarlo de toda criatura
-niño, árbol, bestezuela-
de tantas cosas en que pulsan
corazones roídos de tristeza.
Es que no tiene ya qué dar
y las calles oscuras están,
y no encuentra, Señor, ser alguno
que logre, a tu vera,
ponerlo a sollozar.
Salvatore Quasimodo
SIQUIERA VINE A VIVIR
Siquiera vine a vivir,
sin estar muerto por un ápice,
a lanzar la piedra en el vidrio ajeno
y a esconder la mano en el corazón
para que no la miren con malas intenciones.
Porque, ¿qué sería mi cuerpo sin los dedos?
sin la perfidia de lograr un cometido,
sin el sabor amargo de un desquite en la boca.
¿Qué sería la voz sin la escucha precipitada de los otros?
¿Qué sería la tarde sin el dolor diluido en el tatuaje?
Mientras, caen los pedazos del espejo
donde te ofrendaste sin púlpito.
Yo te ofrezco un ebbo sin cardos
una danza sin cuchillos en las rodillas
el camino de piedras donde iremos
con los brazos apretados por los yelmos de azucenas y vicarias.
Escucharé tus faltas una a una
y subiré al monte a vomitar
la fécula obscena del pecado,
mas que todo,
a escucharte mientras paso
el resquicio de la muerte en puntillas,
sobaremos la granada mojada
por los mares de sudores
de la última cita en el Aqueronte.
No me falles:
porque vine a vivir
y si no vienes conmigo,
morder mi propia sal
sería un acto demoníaco y distraído,
un pecaminoso resultado
de morirme ocultando
la lentitud conque, en tu presencia,
se equidista la muerte,
y no sería osadía atarla.
Mientras esto sucede,
he venido a que atemos
los nombres a un propósito
sin enunciar todavía un epitafio.
Enviado por frankcarlos
- Hombre, Alberto, cómo has cambiado.
- Yo no soy Alberto.
- Más a mi favor.
¡ Te voy a besar tanto, que en tu alma solo exista felicidad !
Mayte Rueda Suarez
NINGUNO
Tal vez soy un niño:
los muertos le causan pavura.
Sin embargo, a la muerte le clama
soltarlo de toda criatura
-niño, árbol, bestezuela-
de tantas cosas en que pulsan
corazones roídos de tristeza.
Es que no tiene ya qué dar
y las calles oscuras están,
y no encuentra, Señor, ser alguno
que logre, a tu vera,
ponerlo a sollozar.
Salvatore Quasimodo
