Perfil Público de mitristeza
mercedes mancia
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1. Jaimito le pregunta a su madre:“¿Mamá, qué es lo que tienes en la barriga?”
Y su madre le contesta: “Pues tengo un bebé que me ha regalado tu padre.”
El niño la mira con cara de susto y sale corriendo hasta dónde está su padre y le dice: “¡¡Papá, Papá!! ¡¡No le regales más bebés a mamá porque se los come!!”
2. Jaimito llega de jugar al fútbol y está súper contento. Y le dice a su padre: “¡¡Papá, papá, jugué el mejor partido de mi vida!! ¡¡Metí tres goles!!”
“Ala, que bien Jaimtio. ¿¿Y cómo quedasteis??”
“Pues perdimos 2 a 1.”
3. La madre de Jaimito está hablando con una amiga y le dice: “Pues a mi hijo Jaimito le gusta mucho bailar y cantar y de mayor quiere dedicarse a una de esas dos cosas, pero no sabe qué elegir”
A lo que la amiga le contesta: - Pues yo creo que debería elegir el baile.
- ¿Por qué? ¿Le viste bailar?
- No, ¡¡pero le he oído cantar!!!
4. Jaimito es un niño bastante travieso, pero esta vez va con su madre a una fiesta y mamá quiere que se porte bien.
Así que le dice: “Jaimito, si tienes ganas de ir al lavabo dime que te vas a América, ¿vale?”
“Vale, mami, eso te diré.”
Están los dos en la fiesta y al cabo de un ratito, Jaimito le dice a su madre: “¡Mami, me voy a América!”
5. La madre entiende lo que ha dicho su hijo, pero la señora que estaba hablando con ella no, así que le pregunta a Jaimito: “¿Y que harás solo allí?”
“Pues, señora, voy a ver Chi-cago”
6. Va Jaimito a su madre y le pregunta:
- Mami, mami, ¿¿los caramelos de chocolate caminan por la pared??
- Pues no, Jaimito. Los caramelos no caminan.
- Ah, vale… pues entonces me he comido una cucaracha.

Érase una vez, un leñador humilde y bueno, que después de trabajar todo el día en el campo, regresaba a casa a reunirse con los suyos. Por el camino, se dispuso a cruzar un puente pequeño, cuando de repente, se cayó su hacha en el río.
“¿Cómo haré ahora para trabajar y poder dar de comer a mis hijos?” exclamaba angustiado y preocupado el leñador. Entonces, ante los ojos del pobre hambre apareció desde el fondo del río una ninfa hermosa y centelleante. “No te lamentes buen hombre. Traeré devuelta tu hacha en este instante” le dijo la criatura mágica al leñador, y se sumergió rápidamente en las aguas del río.
Poco después, la ninfa reapareció con un hacha de oro para mostrarle al leñador, pero este contestó que esa no era su hacha. Nuevamente, la ninfa se sumergió en el río y trajo un hacha de plata entre sus manos. “No. Esa tampoco es mi hacha” dijo el leñador con voz penosa.
Al tercer intento de la ninfa, apareció con un hacha de hierro. “¡Esa sí es mi hacha! Muchas gracias” gritó el leñador con profunda alegría. Pero la ninfa quiso premiarlo por no haber dicho mentiras, y le dijo “Te regalaré además las dos hachas de oro y de plata por haber sido tan honrado”.
Ya ven amiguitos, siempre es bueno decir la verdad, pues en este mundo solo ganan los honestos y humildes de corazón.
AGUARDABA
Aguardaba el indicio, el paisaje
invisible de un giro de argumento
que me hiciera perder el aislamiento
en las manos suicidas del lenguaje.
Aguardaba un despliegue, un ultraje,
una fórmula o signo de alzamiento,
alba atroz con su efímero instrumento
de legítima luz en su plumaje.
Aguardaba en un párrafo de vida
una esquela insurrecta que se riera
del payaso que llevo aquí conmigo.
Aguardaba el delirio de una huida,
sublevado adelante que se esmera
en llegar hasta ti pero contigo.
Enviado por danteverne
POBRE HOMBRE
- Mamá, mamá; papá quiere tirarse de la azotea.
- Dile a tu padre que lo que le he puesto son dos cuernos, no dos alas.
Ser director de cine en España es como ser torero en Japón.
Pedro Almodóvar
BRINDIS
Un destello de amor
es la copa del brindis,
y el tacto una huella
en el fino cristal,
y el instante un brillo
húmedo, evanescente:
hoy lo revela todo
y mañana no existe.
Un momento sublime
sin contornos ni límites.
Francisco Gálvez
AGUARDABA
Aguardaba el indicio, el paisaje
invisible de un giro de argumento
que me hiciera perder el aislamiento
en las manos suicidas del lenguaje.
Aguardaba un despliegue, un ultraje,
una fórmula o signo de alzamiento,
alba atroz con su efímero instrumento
de legítima luz en su plumaje.
Aguardaba en un párrafo de vida
una esquela insurrecta que se riera
del payaso que llevo aquí conmigo.
Aguardaba el delirio de una huida,
sublevado adelante que se esmera
en llegar hasta ti pero contigo.
Enviado por danteverne
POBRE HOMBRE
- Mamá, mamá; papá quiere tirarse de la azotea.
- Dile a tu padre que lo que le he puesto son dos cuernos, no dos alas.
Ser director de cine en España es como ser torero en Japón.
Pedro Almodóvar
BRINDIS
Un destello de amor
es la copa del brindis,
y el tacto una huella
en el fino cristal,
y el instante un brillo
húmedo, evanescente:
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y mañana no existe.
Un momento sublime
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Francisco Gálvez