Perfil Público de zann
Zánn Andrés
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Insomnio
Por la noche se abren mis ojos
como esferas de otro mundo
—un mundo inexorable e infinito—
deambula mi mirada por las calles flacas
se atraviesa con ancianos polvorientos.
Pequeños Stradivarius.
Ojos sin párpados.
Papel que rechina al contacto con el carbón.
Pasos acústicos que se acrecientan en el piso
y horas que no caen en la arena.
Tenores sonámbulos cantan una canción remota y generacional
mientras devora la noche los huesos del día.
—Zánn Andrés
Ansiedad
Asfixia en la noche con sus brazos gigantes
con su voz indecible, fría y lugubre
—susurra al oído palabras sinuosas—
se posa, es una montaña en el pecho del alma.
Ansiedad, insecto de grandes mentiras.
—Zánn Andrés
Sirena pirata
Navegábamos rumbo a las Américas cuando la vi
y al verla; corrió dentro de mí una manada de caballos salvajes;
galoparon hasta la cumbre de mis ojos
brillando como faros en aquel mar.
Sus ojos reflejaban opaca atmósfera
naufragios de navíos.
Coronada cabellera perfumada
en su cabeza de princesa marina
colochos de madera de agar;
cabellos que atan pensamientos profundos y errantes.
Su piel era como la miel de ámbar
mezclada con jugos nutridos,
agua de coco, flores y racimos de planta verde;
fermentada con sal y arena y olor submarino de océanos ocultos.
Para cuando escuché su voz…
ya estaba siendo arrastrado al fondo del mar.
—Zánn Andrés
La hormiga y el gusano
Cierto día, una hormiga exploradora se encontraba buscando alimento para la colonia cuando escuchó una voz grave y ronca que la llamaba desde lo alto de unas anchas hojas.
—¡Oye tú, pequeña! ¿Por qué trabajas tan duro todo el día? —preguntó un gordo y curioso gusano que llevaba un tiempo viendo cómo la hormiga se afanaba en sus labores.
—Estoy en búsqueda de alimento para la colonia —respondió la hormiga con orgullo.
—¿Entonces eres de esos tontos que recogen alimentos para otros? ¿Y qué pasaría si te hieren en tu búsqueda, o si mueres? ¿Realmente importaría para tu colonia? ¿Acaso alguien vendría a buscarte? —cuestionó con desdén el trabajo de la hormiga.
—¿Por qué tendría que buscarme a mí misma? —preguntó la hormiga, confundida.
—¡Así que reconoces que no eres importante! —replicó burlonamente el gusano y añadió—; yo prefiero vivir solo, sin que nadie me dé órdenes. Elijo mi propio destino, decido qué comer y dónde vivir. No recojo alimento para nadie y no necesito a nadie.
Entonces, dos hormigas más saltaron desde su espalda y arremetieron contra el gusano. Apenas podía moverse cuando cayó, y pudo oír cómo las tres hormigas decían a una voz:
—Zánn Andrés
El último neandertal
En una caverna rupestre y, alrededor de la hoguera, Golbrich el neandertal, conversaba con su familia.
—Son tiempos difíciles… ¡Brorum! ¡Ah, si solo fueran las fieras eso no sería un problema! Pero esos otros sí son realmente una molestia; ya quedamos muy pocos…
¡Ah, si solo fueran las fieras eso no sería un problema! Esos otros… sí, son ellos… ¡Brorum! —Atizaba las brasas mientras su mirada se perdía en la llama, antes de apagarse para siempre.
—Zánn Andrés
El maya
—Alcanzaré esas luces incontables de la noche —dijo Aya’wab P’éel Ichil— mientras miraba más allá del espeso bosque.
Así que le pidió a su padre que lo alzara en brazos lo más alto posible y, por más que arañaba el aire, no pudo alcanzarlas.
Creció hasta convertirse en el mejor de los guerreros. En esos días, subió al árbol más alto que estaba en la cumbre de la montaña más alta, extendió su brazo todo lo que pudo para hacerse con ellas, pero de todas formas no consiguió alcanzarlas.
Fue entonces, ya siendo emperador, cuando construyó en aquella cumbre la más alta de las pirámides y, después de subir hasta la cima, saltó con todas sus fuerzas; lo hizo una y otra vez, pero tampoco logró alcanzarlas.
Se quedó allí en silencio contemplando aquello.
—¡Ah, si tuviera más tiempo! —dijo— y bajó a la gran ciudad que había edificado.
—Zánn Andrés
EMBRUJO
Bajo el embrujo de tu piel divina,
se rinde el aire al verte caminar,
diosa de luz que la luna domina,
fuego sagrado difícil de calmar.
Tus curvas son un mapa de deseos,
terreno virgen que quiero habitar,
entre suspiros y lentos meandros,
donde mi boca se quiere quedar.
Esa mirada que quema y desliza
una promesa de abierta pasión,
convierte el pulso en voraz prisa
y en un galope a mi corazón.
Rosas de seda dibujan tus labios,
néctar tibio que busco beber,
un elixir de besos tan sabios
que me hacen todo juicio perder.
Tocas mi pecho y el roce enciende
chispas de un trance profundo y voraz,
una corriente que todo lo emprende
y no nos deja retroceder más.
Manos que bajan por tu arquitectura,
recorren la seda de tu desnudez,
mientras se rinde la propia cordura
a la caricia que quema esta vez.
Temblando el aire se llena de aroma,
fragancia a flor y a deseo encendido,
tu voz muy tenue mi ser atesora
cuando en tu cuello me quedo perdido.
Caen las telas, se cae el secreto,
quedas al descubierto, mi diosa,
un templo vivo, sagrado y perfecto,
donde la dicha responde dichosa.
Lenta la marcha, los cuerpos se juntan,
piel contra piel en perfecto compás,
dos voluntades que al cielo apuntan
sin intenciones de volverse atrás.
Ramas de fuego tus piernas se vuelven,
me envuelven lento, me invitan a entrar,
en los misterios que suave se mecen
sobre las olas de un místico mar.
Deslizo besos en tu cordillera,
subo a tus cumbres, desciendo a tu flor,
sintiendo cómo la humedad entera
brota sutil como canto de amor.
Es un derrame de sensaciones,
gotas de lluvia de interna humedad,
fusión sagrada de dos pasiones
que han olvidado la gravedad.
El ritmo crece, la calma se pierde,
ya no hay sutileza en este volcán,
el lecho tiembla, la carne se enciende,
en el torbellino que juntos dan.
Un mar agitado de piel y suspiros,
gritos ahogados en cada rincón,
nos desatamos en fieros giros
perdidos dentro de la ebullición.
Te agitas firme en la cresta del río,
diosa salvaje de puro sudor,
Enviado por jeanpierre41
EN EL MÉDICO
- Doctor, doctor, tengo complejo de fea.
- De complejo nada, oiga.
Recuerda a los enemigos, porque algun dia ellos te daran la mano...
Noc frank Moran
EL TIEMPO
El tiempo es la única dimensión intangible,
se agota poco a poco sin hacer ruido.
Pasan los años y los minutos se convierten en horas y las horas en días,
hasta que llega el momento en que nos damos cuenta de lo necios que hemos sido por haberlo perdido.
Tarde ya es para mí, y por eso lloro todos los segundos que malgasté.
Ya no hay vuelta atrás, ni opción de recuperar lo perdido,
por eso el tiempo que te queda y que nunca más tendrás,
aprovéchalo y construye un recuerdo intenso que te acompañe hasta que tu tiempo se agote.
George Pellicer
(Colaborador de Yavendrás)
EMBRUJO
Bajo el embrujo de tu piel divina,
se rinde el aire al verte caminar,
diosa de luz que la luna domina,
fuego sagrado difícil de calmar.
Tus curvas son un mapa de deseos,
terreno virgen que quiero habitar,
entre suspiros y lentos meandros,
donde mi boca se quiere quedar.
Esa mirada que quema y desliza
una promesa de abierta pasión,
convierte el pulso en voraz prisa
y en un galope a mi corazón.
Rosas de seda dibujan tus labios,
néctar tibio que busco beber,
un elixir de besos tan sabios
que me hacen todo juicio perder.
Tocas mi pecho y el roce enciende
chispas de un trance profundo y voraz,
una corriente que todo lo emprende
y no nos deja retroceder más.
Manos que bajan por tu arquitectura,
recorren la seda de tu desnudez,
mientras se rinde la propia cordura
a la caricia que quema esta vez.
Temblando el aire se llena de aroma,
fragancia a flor y a deseo encendido,
tu voz muy tenue mi ser atesora
cuando en tu cuello me quedo perdido.
Caen las telas, se cae el secreto,
quedas al descubierto, mi diosa,
un templo vivo, sagrado y perfecto,
donde la dicha responde dichosa.
Lenta la marcha, los cuerpos se juntan,
piel contra piel en perfecto compás,
dos voluntades que al cielo apuntan
sin intenciones de volverse atrás.
Ramas de fuego tus piernas se vuelven,
me envuelven lento, me invitan a entrar,
en los misterios que suave se mecen
sobre las olas de un místico mar.
Deslizo besos en tu cordillera,
subo a tus cumbres, desciendo a tu flor,
sintiendo cómo la humedad entera
brota sutil como canto de amor.
Es un derrame de sensaciones,
gotas de lluvia de interna humedad,
fusión sagrada de dos pasiones
que han olvidado la gravedad.
El ritmo crece, la calma se pierde,
ya no hay sutileza en este volcán,
el lecho tiembla, la carne se enciende,
en el torbellino que juntos dan.
Un mar agitado de piel y suspiros,
gritos ahogados en cada rincón,
nos desatamos en fieros giros
perdidos dentro de la ebullición.
Te agitas firme en la cresta del río,
diosa salvaje de puro sudor,
Enviado por jeanpierre41
EN EL MÉDICO
- Doctor, doctor, tengo complejo de fea.
- De complejo nada, oiga.
Recuerda a los enemigos, porque algun dia ellos te daran la mano...
Noc frank Moran
EL TIEMPO
El tiempo es la única dimensión intangible,
se agota poco a poco sin hacer ruido.
Pasan los años y los minutos se convierten en horas y las horas en días,
hasta que llega el momento en que nos damos cuenta de lo necios que hemos sido por haberlo perdido.
Tarde ya es para mí, y por eso lloro todos los segundos que malgasté.
Ya no hay vuelta atrás, ni opción de recuperar lo perdido,
por eso el tiempo que te queda y que nunca más tendrás,
aprovéchalo y construye un recuerdo intenso que te acompañe hasta que tu tiempo se agote.
George Pellicer
(Colaborador de Yavendrás)
